Cameron
Jueves 7 junio
Joven, estilosa, sencilla pero a la vez sofisticada, Kate
Middleton se ha convertido en relativamente poco tiempo en un referente
mundial en esto de la moda. Las niñas inglesas se vuelven locas con
ella, es la nuera que todas las madres querrían tener y se ha convertido
en un soplo de aire fresco, muy fresco, para la familia real británica.
Pero a mi creo que me está empezando a aburrir. Vale que todas
tenemos nuestro estilo, que solemos vestir de una forma determinada,
usando (y abusando) de prendas de corte similar porque consideremos que
nos sienta bien, pero en el caso de Kate llega a un punto en que parece
que se ha comprado el mismo vestido en varios colores. ¿Para ser un
style icon, hay que ser consecuente con tu propio estilo o es necesario
un mínimo de variedad?
Sea como fuere, ella (o sus estilistas) ha sido capaz de crear su
propia marca: pelo suelto, vestidos rectos a la rodilla con manga al
codo (como estos dos de Erdem), zapatos en tonos neutros y cartera de
mano.

Además, de vez en cuando se deja caer con diseños de marcas de precio
medio, asequibles para un gran público, con los que conquista al
personal, y que se agotan en pocas horas. Pero no le hace ascos a los
grandes diseñadores ingleses, como Matthew Williamson, Burberry,
Temperley London o, sobre todo, Alexander McQueen.
Los abriguitos largos se han convertido en otra de sus prendas
fetiche. Además, casi nunca lleva medias de color, siempre en tonos nude
(lo que le ha provocado alguna que otra crítica).
Como decía arriba, el pelo, siempre suelto, y la verdad es que con el
melenón que tiene da gusto verla. Incluso para el día de su boda optó
por un semirecogido.
Pocas veces lleva el pelo recogido, pocas veces medias de color, y
casi ninguna lleva pantalón, tirando más de vestidos y faldas.

Para la noche, opta siempre por vestidos largos, vaporosos, sin escotes excesivos, y marcando cintura
También discreta con las joyas, suele hacer gala de la moda inglesa,
desde McQueen, su diseñador de cabecera, a firmas menos conocidas como
Jenny Packham.
Con este vestido azul, con el que se salió un poco del guión (pelo
recogido y tono fuerte), causó sensacion, aunque la cartera a juego
quizá fuera demasiado (por criticar algo).
Pero su sello personal, su accesorio fetiche son los tocados. Su
uniforme bodil, que por cierto, entre la hermana y ella no dan abasto
para ir a tantas, se deben dejar el sueldo en listas de boda, es vestido
corto sencillo con tocado a juego.
También con vestidos de McQueen y para los grandes actos, los tocados son el punto Catalina para todo look. Por cierto que con el rojo del Jubileo de la abuela la criticaron por ir de rojo, y a mi me encantó.
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