Dime cómo saludas y te diré cómo eres… Para los
diseñadores, el día del desfile es mucho más que la presentación de su
nueva colección. Como un día de examen, los creadores reciben el primer
envite de la prensa, el público y los compradores justo en el momento de
salir a escena. No sólo salen a saludar. Muchos buscan recibir
aprobación, baño de multitudes y medallas; para otros en cambio, es un
auténtico trago y un momento que desearían ahorrarse. Los hay incluso que aprovechan para hacer reivindicaciones. Acordaros de Alexander Mcqueen y su camiseta apoyando a su amiga Kate Moss en un momento de mala prensa para la modelo.
Independientemente del veredicto, –he asistido a desfiles en los que
el público no ha hecho ni el gesto de aplaudir (se dice el pecado, no el
pecador) y otros en los que las ovaciones empezaban antes del carrusel
final–, en sus rostros y en su forma de enfrentarse a los focos se refleja su verdadero carácter. ¿Quieres ver unos ejemplos?

Alexander Wang recorre la pasarela mirando al suelo y a la carrera, quizá por timidez o por simple divertimento.

Kart Lagerfeld, para qué hablar… Parece uno de sus modelos, cabeza erguida y actitud confiada. Sabe qué lugar ocupa…

Limi Feu, aprovecha para hacer reivindicaciones solidarias

Mientras
Stuart Vevers se asoma tímidamente por una esquina, sin exponerse
demasiado y Dries Van Noten, en actitud parecida ¡y look idéntico!,
quizá piensa salir corriendo a su Amberes querido.

Víctor&Rolf participan de su propio show y recorren al unísono la pasarela

Y
Marc Jacobs, de negro absoluto en Marc Jacobs o blanco impoluto en Lous
Vuitton, refleja la misma actitud de un anfitrión dando una fiesta con
amigos.
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